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PLAN B

Plan B recorrió Barracas la Noche de los Museos escuchando distintas voces y sonidos que marcaron el pulso de esta verdadera fiesta en la que parecía estar todo el barrio en la calle.

Los testimonios de los organizadores y voluntarios en el vértigo de la noche nos daban a entender que la tarea para la organización había sido ardua, pero con un final esperado. En ISFA Manuel Belgrano,
Gabriela Lucero, bedel del turno mañana nos decía sobre el esfuerzo realizado “Viene organizándose de hace varios meses. Trabajando con gente que es personal de la escuela, bedeles, profesores y alumnos”.

Sin duda el esfuerzo dejaba en los organizadores mucho mas que cansancio “Si, estamos re felices, mas teniendo en cuenta que la escuela estuvo tomada 1 año. Esto de pertenecer al circuito de la noche de los museos es un sueño hecho realidad” nos contaba Gabriela al tiempo que nos despedía para seguir con su arduo trabajo.


Con la noche avanzada el ingreso al Museo de los Túneles Santa Felicita se volvía cada vez mas complicado, Daniela, Coordinadora de Voluntarios, nos comentaba “Estamos bastantes desbordados, la convocatoria sobrepaso las expectativas que teníamos ampliamente”. Más allá de algunos problemas para entrar la noche en los Túneles tenia grandes emociones adentro; la cantidad de concurrentes obligo a una organización con una numerosa cantidad de voluntarios y esfuerzos. Entre corridas Daniela nos apuntaba “Somos 70 personas trabajando con 35 guías voluntarios, empezamos a trabajar desde que nos confirmaron que estábamos en el evento, hace 1 mes y medio aproximadamente”.


Nuestro recorrido siguió en el Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken donde pudimos escuchar voces que además de participar se levantaban pidiendo que les concedan un edificio para poder instalar con amplitud la cantidad de archivo con los que cuenta el museo.


Por su parte los testimonios de los concurrentes expresaban alegría, como los de la vecina Miriam que paseando por el Pasaje Lanin nos decía “No me acuerdo haber visto tanta gente en las calles del barrio, es una alegría y espero que se repita seguido”. O de Gabriela que nos comentaba que nunca había pasado por el pasaje y que podía descubrirlo gracias a este evento.


La Noche de los Museos en Barracas pasó con gran éxito y mucha participación de los vecinos. El barrio se vistió de fiesta y saco a relucir su mejor cara en una noche que dejo en sus voces y testimonios un aire de satisfacción y de trabajo cumplido que invita a pensar que faltan mas eventos para disfrutar de Barracas.

PLAN B
No hay pruebas más contundentes que La Noche de los Museos para mostrar que, a Barracas le falta algo: Eventos. El sábado 14 de noviembre fue el evento y todo el barrio salió a la calle. La gente entraba y salía de la escuela Manuel Belgrano, mirando curiosos el mural alumbrado por dos poderosos reflectores. Adentro alumnos daban recorridas guiadas mostrando las reproducciones. Un conjunto escultórico mostraba una réplica de donde se guarda el corazón de Enrique Segundo. Lo más impactante era, sin embargo, ver a los jóvenes rodeados de adultos explicando cómo, a través del programa “Aprender Trabajando”, se pudieron reconstruir estas piezas.

Pero afuera era de noche, y no hacía frio ni calor, salvo en las calles transitadas. Si el clima acompañó, fue solo porque al final de cada evento siempre refresca, pero mientras uno está absorto entrando a los túneles de Santa Felicitas uno no se da cuenta. Porque hay que bajar la cabeza para pasar por el metro cuarenta que implica la entrada, y porque hay que hacer cola, pero como es La Noche de los Museos, el corazón no se agita. Salvo cuando se baja el primer escalón: Ahí el cuore se oculta ante un escondite extraño, adornado a tono con la época que fue vivida y que marcó un hito en la historia del barrio. Y la gente bajaba la voz, porque la historia no es tan liviana cuando se la transita por dentro. Y los actores que representaban a los personajes época realmente calaban los huesos. Y menos mal que una noche al año publicitan que se puede ir. Y que te cuentan que se hace todo el año.

Después de salir por la puerta da la iglesia abarrotada de gente pudimos pasar por el Museo del Cine, donde el grupo Fuga Gráfica expuso un show que visualmente interrumpía el normal funcionamiento de los ciclos corporales, incluyendo el tan preciado sentido de la realidad. Una atmósfera lúgubre en el nuevo Museo del Cine, si bien eso está discutido y la polémica parece recién comenzar. Pero la imagen de un hombre caminando incesantemente proyectada contra dos paredes opuestas, realmente logra que uno quiera transitar esos lugares alejados.

Y a la vuelta está la casa de Marino Santa María, con su pasaje Lanín y su humor que desborda. Y decile a la historia que nunca se lo vio de mal humor, y que cuando eso sucede solo puede cambiarse el nombre, porque Marino Santa María tiene la sonrisa clavada. Y así recibió a todo el mundo que pasó, con su Museo al Aire Libre y sus serigrafías en el momento (o era acaso otra técnica) con la cara de Gardel. Y bandas que tocaron durante toda la noche.

Y después, volver, topándose con gente que también vuelve con ese andar de “no sabés lo lindo que estaba Barracas”.

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